Según explicó, enero y febrero lograron sostener cierta dinámica comercial impulsada por factores estacionales como el carnaval y la Fiesta Nacional del Chamamé, que generaron un flujo adicional de consumo. Sin embargo, ese impulso se diluyó rápidamente y dio paso a un escenario más complejo. "En marzo se notó evidentemente la caída de consumo. No fue el comienzo de año esperado. Estamos en un momento difícil y por lo pronto no se ve una mejora", señaló.
El diagnóstico es claro: el supermercadismo atraviesa un período "cuesta arriba", con clientes que restringen cada vez más sus compras. "La gente compra lo justo y necesario", resumió Barbero, al describir un cambio de comportamiento que se consolida frente a la pérdida de poder adquisitivo.
En ese contexto, si bien la suba sostenida de la carne con incrementos cercanos al 30% en los últimos meses ya había encendido señales de alerta, ahora el ajuste se extiende a productos aún más básicos. Entre ellos, el pan aparece como uno de los indicadores más sensibles.
"Sí, el pan es una de las cosas que más está sintiendo en este momento la caída de consumo", afirmó el empresario. El dato no es menor: se trata de un alimento central en la dieta cotidiana, históricamente asociado al consumo masivo y difícil de reemplazar.
A pesar de que en la cadena mantienen un precio accesible por debajo de los 1.500 pesos el kilo, la demanda igualmente retrocede. Según detalló, la caída interanual ronda el 10%, con un impacto más marcado en el pan de mesa, el de consumo diario.
El fenómeno refleja un cambio profundo en los hábitos de los consumidores, que ya no solo resignan productos de mayor valor como la carne, sino que también ajustan en alimentos básicos. La combinación de aumentos constantes combustibles, transporte y alimentos junto con ingresos que no logran acompañar ese ritmo, termina empujando a las familias a recortar incluso en lo esencial.
Endeudamiento
A todo lo detallado se suma un creciente nivel de endeudamiento. Barbero advirtió que el uso de tarjetas y billeteras virtuales domina las operaciones en supermercados: hoy, alrededor del 70% de las compras se realizan a través de estos medios de pago, lo que da cuenta de una demanda sostenida en parte por financiamiento.